Para mi gusto juega con la ingenuidad, cosa que parece que se nos olvida en el cine que se hace en estos días. Lo pensaba este fin de semana viendo imágenes de un libro de Historia del cine: ¿porque el cine ya no es tan ingenuo y cada vez menos, desde que comenzó el sonoro y el color? Escenas como aquellas de La quimera del oro de Charlie Chaplin, en las que el vagabundo come una bota y ve a su compañero de cabaña transformado en un pavo gigante al que desearía comerse... Parece que todo aquello forma parte del pasado.

Yo creo que esa ingenuidad y esa magia es quizás recuperable, si echamos a volar la imaginación y no tenemos miedo a que se rian de nosotros.
Por eso Beluga me ha gustado bastante, quizas porque precisamente hace tan solo dos días que meditaba sobre todo esto.
Espero que os guste. Un saludo!
Isa

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada